Son muchas las veces que callejeando por el casco histórico camino del evocador Barrio de San Lorenzo hemos pasado por su puerta, la Iglesia de Santo Domingo sigue viendo los años pasar desde su encrucijada de la Calle Corazón de Jesús y Calle de la Luna y del Sol. ¿Te gustaría conocer más sobre su historia?

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IGLESIA DE SANTO DOMINGO (ÚBEDA)

IGLESIA DE SANTO DOMINGO (ÚBEDA) Imagen: applicajaen.com

Edificada a finales del XV en honor a Santo Domingo de Silos, patrono que en tiempos del Rey Fernando III liberó del cautiverio en Córdoba a 150 cristianos según narra la leyenda, por lo que múltiples iglesias fueron edificadas en su nombre a modo de agradecimiento.

Tras la Desamortización perdió el culto y valió como taller para el famoso imaginero Francisco Palma Burgos, abriéndose en la actualidad para diversos eventos culturales como Conciertos, Ponencias y para ubicar el tradicional Belén de la Unión de Cofradías.

Con aspecto de fortaleza, su portada principal ubicada en el lado sur es el primer ejemplo plateresco en una edificación religiosa de la ciudad. Ejecutada por el maestro local Diego de Alcaraz a mediados del XVI, una decoración de rosetones florales y balaustres acompañan al escudo del obispo que financió su construcción, Esteban Gabriel Merino.

La portada norte, algo más tardía, fue confeccionada por los maestros canteros Francisco de Herrera y Juan de Godoy bajo el modelo de arco triunfal.

IGLESIA DE SANTO DOMINGO (ÚBEDA)

Interior de la IGLESIA DE SANTO DOMINGO (ÚBEDA) Imagen: Todocoleccion.net

En el interior nos encontramos con una planta de salón y cabecera semicircular, jalonada por capillas góticas y renacentistas.

Una iglesia que aqueja su casi abandono y que pide a gritos una restauración por los desprendimientos de su techumbre que la obligan a tener una red de seguridad mientras se espera una solución que parece no llegar.

No dejemos que nuestro patrimonio desfallezca, que igual que la Iglesia de San Lorenzo parece resurgir cual Ave Fénix tras su abandono, Santo Domingo merece también una oportunidad de convertirse en un punto activo más de nuestra rica ciudad, a la estela de otros países europeos que han reconvertido edificaciones religiosas abandonadas en lugares socialmente dinámicos.

Imagen portada: Juan de la Cruz Moreno (Flickr)