Mañana se celebra a nivel mundial el Día de los Museos, centrado este año en los Museos Hiperconectados: enfoques nuevos, públicos nuevos.

En un mundo cada vez más conectado, resulta imposible entender el papel de los museos sin tener en cuenta todas las conexiones que estos establecen.

Son parte inherente de sus comunidades locales, de su paisaje cultural y de su entorno natural.

En el sentido amplio de la palabra conectado, hoy hablamos de la última sala del Museo San Juan de la Cruz, la sala “Paco Tito”.

En esta sala, encontraremos una revisión de la figura de Fray Juan vista desde el arte contemporáneo, siendo una fuente de inspiración para artistas de la talla de José Manuel Broto, Antonio Oteiza, José María Sicilia o José Márquez entre otros.

Su particular sensibilidad y visión de la estética le nace de muy pequeño. En Medina del Campo, fue aprendiz de carpintero y de sastre, ayudante de pintor y entallador; oficios artísticos que no desarrolla pero que le dejan huella, ejerciéndolos como pasatiempos en sus ratos libres o como lienzos canalizadores de sus meditaciones.

También, realiza algunos dibujos que regala a sus compañeros de Orden. Sólo se han conservado dos: el esquema del Monte Carmelo y su visión del Cristo Crucificado, una copia de éste se encuentra en esta sala junto a la reproducción del Cristo de Salvador Dalí, pues el original se custodia en el Convento de la Encarnación de Ávila como si de una reliquia se tratase.

Museo San Juan de la CruzEn esta sala “viva” del museo (en la que se han realizado diversos actos culturales como ponencias de temática sanjuanista), también encontraremos los bocetos en acuarela de Palma Burgos, de los cuatro grandes lienzos que adornan la segunda sala, el Oratorio, del que hablaremos más adelante.

Conectando este museo con otro del que hemos hablado recientemente en el blog, el Museo de Paco Tito [click!], tenemos una estatua de San Juan de la Cruz, modelada por el alfarero Paco Tito en 1994, en la que nos plasma un curioso suceso acaecido a Fray Juan en su último viaje a nuestra ciudad.

Enfermo, se sienta a descansar en el Puente Ariza, viaducto diseñado por el genial arquitecto del Renacimiento, Andrés de Vandelvira. A Juan, se le antoja comer espárragos, pero no era temporada, por lo que se considera milagroso que apareciera un manojo para satisfacer su “antojo”.

No sólo esta la escultura de Fray Juan, denota la gran maestría de este alfarero con el barro, también podemos observar su pericia en este oficio, en otras pruebas escultóricas como ocurre con su afamada colección de Quijotes que encontraremos en su alfar/museo situado en la Calle Valencia de Úbeda.

¿Te animas a celebrar el día de los Museos con una ruta por dos de los museos más peculiares de nuestra ciudad?